A partir de la experiencia histórica del pensamiento político y los procesos sociales, la línea abarca lo contemporáneo dentro de la modernidad, en especial analiza lo correspondiente a las relaciones de poder, movimientos sociales y democracia, en sus vertientes teóricas, práctica contemporánea y vida cotidiana. Sobre todo, en el ámbito latinoamericano, con el objetivo de detectar las conexiones entre ciencia política, filosofía, contexto socio-histórico y realidad actual.